Este último orgullo en Madrid ha dado muchas historias para contar, aunque lo mejor vino el último día, en una orgia a la que me invitaron.
Cuando llegué al piso estaba un poco fuera de tono, pero la escena de cuerpos sobre la cama donde se retorcían, se penetraban, se chupaban consiguió calentarme rapidamente. Me quité la ropa, nublé mis sentidos con alguna sustancia a la que me invitaron y me introduje sin pensarlo en el juego. Me dejé llevar por mi habitual avidez sexual si tamizarlo por el control de mi parte consciente. Me metía pollas en la boca con el hambre de náufrago, intentando captar el calor, el olor de toda la carne que me rodeaba. El sudor, el semen me colocaban cada vez más.
De repente entre todos me percaté de un chico, que disfrutaba tumbado en la cama de las embestidas que le proporcionaban uno tras otro. Su lascivia me turbaba de manera sobrenatural. Esa cara de zorra insaciable hizo olvidarme de que en mis perfiles de internet suelo poner que soy pasivo. Agarró mi rabo con su mano y tardó poco poco en metersela en la boca, babeandola bien hasta la base. Me susurraba guarradas al oido pidiendome que lo usara como quisiera, haciendo palpitar con cada sílaba mi polla,dejaba caer mi saliva en su boca abierta. nos metimos en el baño, y empecé a follarlo. Me volvía loco sentir ese agujero dilatado por todas las folladas anteriores, húmedo, suave y caliente, como una famélica boca. Se me convirtió en una necesidad satisfacer ese hambre. Proporcionarle el placer que me pedía con ansia esos ojos.
Después lo dejé para que otros lo siguieran montando, y empecé a satisfacer al pasivo radical que llevo dentro: me agache para lubricar algunas pollas con mi saliva, y ofrecerle mi culo seguidamente, esperando que me lo dejaran tan abierto como se lo deje yo a al chico aquel un rato antes.
Y sí, si que me lo dejaron
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domingo, 8 de julio de 2012
sábado, 4 de febrero de 2012
Entre el dolor y el placer hay 20 cm
Es curioso ver como se puede llegar a disfrutar tanto de algo que en un principio es tan incomodo.
Recuerdo la primera vez que me follaron, fue realmente desagradable, y ni siquiera lo había buscado. Tenia 19 años y mi sexualidad se basaba básicamente en mamar, besar y magrear. Pero como siempre he sido de personalidad complaciente, pues accedía a lo que mi acompañante me pidiera. Y el azar me hacia coincidir siempre con activos ( hace 10 años no era tan facil escoger a la carta entre perfiles de internet). En aquel entonces no tenia ni la mínima idea sobre el aseo anal, por lo que esa mezcla de incomodidad y olores no me atraia demasiado. Si bien, para que negarlo, todas esa dolorosas folladas escondían un germen de placer que iba creciendo conforme lo hacia mi ano. Y de ser pasivo accidental pasé a serlo voluntariamente.
Poco a poco fui introduciendo mi ano en mis sesiones de placer solitario.Con saliva lo acariciaba, recorriendolo, para acabar introduciendo un dedo primero, hasta llegar a cuatro, poco a poco.
Mi fin era adiestrarlo para disfrutar cada vez más.
Ahora mi ojete esta de mi parte, agradece que le busques buenos cachos de carne para succionarlos hasta sus últimas consecuencia. Me permite someterme totalmente y empujar mis caderas hacia atras con el fin de sentirla cada vez más dentro mientras contraigo y relajo los músculos de mi esfinter. El dolor desaparece tras la embriaguez que me produce las embestidas de un rabo de más de 20 cm (cuando los encuentro).
Aunque se disfrutar como activo, he tenido los orgasmos más bestiales como pasivo.Recuerdo la primera vez que me follaron, fue realmente desagradable, y ni siquiera lo había buscado. Tenia 19 años y mi sexualidad se basaba básicamente en mamar, besar y magrear. Pero como siempre he sido de personalidad complaciente, pues accedía a lo que mi acompañante me pidiera. Y el azar me hacia coincidir siempre con activos ( hace 10 años no era tan facil escoger a la carta entre perfiles de internet). En aquel entonces no tenia ni la mínima idea sobre el aseo anal, por lo que esa mezcla de incomodidad y olores no me atraia demasiado. Si bien, para que negarlo, todas esa dolorosas folladas escondían un germen de placer que iba creciendo conforme lo hacia mi ano. Y de ser pasivo accidental pasé a serlo voluntariamente.
Poco a poco fui introduciendo mi ano en mis sesiones de placer solitario.Con saliva lo acariciaba, recorriendolo, para acabar introduciendo un dedo primero, hasta llegar a cuatro, poco a poco.
Mi fin era adiestrarlo para disfrutar cada vez más.
Ahora mi ojete esta de mi parte, agradece que le busques buenos cachos de carne para succionarlos hasta sus últimas consecuencia. Me permite someterme totalmente y empujar mis caderas hacia atras con el fin de sentirla cada vez más dentro mientras contraigo y relajo los músculos de mi esfinter. El dolor desaparece tras la embriaguez que me produce las embestidas de un rabo de más de 20 cm (cuando los encuentro).
No saben lo que se pierden los heterosexuales.
lunes, 20 de abril de 2009
Y que le voy a hacer si soy un cerdako?
Bueno, pues aquí estamos de nuevo.
Después de algunos días de secano (demasiado para mi gusto) decidí plantarme el martes en el hell y todo mi energía sexual contenida estalló nada más llegar allí. No tarde en bajar el sótano y alimentarme durante un rato de un chico fibrado y pollón que me la ofreció entera. Y al rato se fueron acercando unos cuantos más a ofrecerme carne, viendo con la desesperación con que devoraba la polla de aquel chico. Pero conforme más lamia, mi culo palpitaba y reclamaba también su parte, así que me di la vuelta y se lo ofrecí para que me violara sin contemplación. Estuvimos así un rato, y vi como un hombre, peludo, alto y con pinta de cabronazo esperaba también el momento de follarme, pero me corrí al ritmo de la embestidas y tuve que subir a descansar. Cuando ya me encontraba en forma, el cabronazo se estaba yendo así, ke baje y deje que me comieran la polla un rato, pero ya nadie más me folló y me quedé con ganas...
Asi que el viernes decidí volver otra vez, y nada más entrar salio el cerdako que hay en mi. Caliente y con el suspensorio puesto, pero no fue una noche a la alturas de la expectativas. Había un tiarron tatuado, pero era muy frío, y no cuajó, y después un chaval muy caliente, pero tan pasivo como yo y yo necesitaba ser follado...
Salí del hell un pelín colocado e insatisfecho. Llegue a mi casa pero me encontraba con ganas de más. El camarero del infierno me hablo de otro local, the paw, que ya había leído acerca de él en días de vicio, así que busque la dirección (Tengo todo el vicio al lado de casa!!) y me dirigí hacia allí con mi calentón-colocón. Aunque llegué un poco nervioso, el olor a sexo y la cantidad de tíos que había me sirvió para desinhibirme, y no tarde en ir a la parte de abajo y entregarme a esa marea de cuerpo. Me follaron me lamieron, me escupieron, uff. me dieron lo que necesitaba.
Dios, estoy deseando de una próxima, ya!
Después de algunos días de secano (demasiado para mi gusto) decidí plantarme el martes en el hell y todo mi energía sexual contenida estalló nada más llegar allí. No tarde en bajar el sótano y alimentarme durante un rato de un chico fibrado y pollón que me la ofreció entera. Y al rato se fueron acercando unos cuantos más a ofrecerme carne, viendo con la desesperación con que devoraba la polla de aquel chico. Pero conforme más lamia, mi culo palpitaba y reclamaba también su parte, así que me di la vuelta y se lo ofrecí para que me violara sin contemplación. Estuvimos así un rato, y vi como un hombre, peludo, alto y con pinta de cabronazo esperaba también el momento de follarme, pero me corrí al ritmo de la embestidas y tuve que subir a descansar. Cuando ya me encontraba en forma, el cabronazo se estaba yendo así, ke baje y deje que me comieran la polla un rato, pero ya nadie más me folló y me quedé con ganas...
Asi que el viernes decidí volver otra vez, y nada más entrar salio el cerdako que hay en mi. Caliente y con el suspensorio puesto, pero no fue una noche a la alturas de la expectativas. Había un tiarron tatuado, pero era muy frío, y no cuajó, y después un chaval muy caliente, pero tan pasivo como yo y yo necesitaba ser follado...
Salí del hell un pelín colocado e insatisfecho. Llegue a mi casa pero me encontraba con ganas de más. El camarero del infierno me hablo de otro local, the paw, que ya había leído acerca de él en días de vicio, así que busque la dirección (Tengo todo el vicio al lado de casa!!) y me dirigí hacia allí con mi calentón-colocón. Aunque llegué un poco nervioso, el olor a sexo y la cantidad de tíos que había me sirvió para desinhibirme, y no tarde en ir a la parte de abajo y entregarme a esa marea de cuerpo. Me follaron me lamieron, me escupieron, uff. me dieron lo que necesitaba.
Dios, estoy deseando de una próxima, ya!
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